DIAGNÓSTICOS
PRENATALES
Los beneficios potenciales del test prenatal son en primer
lugar proveer una mayor seguridad y bienestar a la familia
con riesgo genético al obtener un resultado normal.
Paradójicamente muchas veces una pareja al desconocer
su riesgo o la posibilidad de obtener un resultado confiable
del estado de salud de su bebé por nacer no planificarían
un embarazo. Por otra parte permite a la pareja prepararse
psicológicamente ante un diagnóstico desfavorable.
Cuando se diagnostica que el feto presenta una determinada
patología, como por ej. una hernia diafragmática
o alguna atresia digestiva tiene un gran valor que el obstetra
tenga conocimiento de esto para programar atención
perinatal dándole una mejor posibilidad al recién
nacido y evitando además los peligros de la medicina
improvisada.
Es importante enfatizar que el 98 % de los diagnósticos
prenatales arrojan un resultado normal, lo cual reasegura
y tranquiliza a la embarazada.
El diagnóstico prenatal puede realizarse para investigar
una gran variedad de desórdenes tales como los trastornos
cromosómicos, génicos, multifactoriales incluyendo
también aquellos en los cuales no existe una posible
etiología genética.
Existen fundamentalmente dos tipos de procedimientos diagnósticos,
los no invasivos como el ultrasonido y los invasivos tales
como la biopsia coriónica, la amniocentesis y la cordocentesis.
La elección de cuál de los procedimientos se
realizarán estará en función del desorden
que se quiere investigar y el parecer de la paciente.
Forma parte del diagnóstico prenatal el screening poblacional
y los test diagnósticos.
Un ejemplo de un test para screening poblacional es realizar
en la semana 15ava. del embarazo la dosificación de
alfafetoproteina en el suero materno. La amniocentesis y la
biopsia coriónica en cambio representan test diagnósticos.
LOS METODOS DE DIAGNOSTICOS PRENATALES PUEDEN DIVIDIRSE
EN:
1. Análisis de los tejidos fetales: amniocentesis,
biopsia coriónica, cordocentesis y diagnósticos
por fertilización in vitro.
2. Visualización del feto por ultrasonido.
Todos ellos deberán en lo posible estar precedidos
por el asesoramiento genético.
ASESORAMIENTO GENETICO
El asesoramiento genético es el procedimiento médico
a partir del cual se otorga información a una persona
o a una familia que presenta una problemática de índole
genética. El propósito primordial del asesoramiento
genético es la prevención de determinados desórdenes,
acompañado por una amplia información a los
consultantes acerca del riesgo de ocurrencia del mismo desorden
así como de su probabilidad de recurrencia.
De ser posible, el asesoramiento genético deberá
ser otorgado antes del embarazo lo cual
permitirá obtener toda la información necesaria
con más tiempo, tales como son los resultados de autopsias,
test de ADN en otros miembros de la familia cuando se trata
de enfermedades a las que hay que investigar determinadas
mutaciones, tal es el caso de la distrofia muscular de Duchenne.
Este asesoramiento preconcepcional permite a aquellas parejas
con riesgos del 25 % o más de concebir un hijo enfermo
elegir las diferentes opciones reproductivas incluyendo la
inseminación artificial, la donación de óvulos
y la adopción.
En la práctica ginecológica u obstétrica
el asesoramiento genético que solicitan los consultantes
está generalmente relacionado con los diagnósticos
prenatales disponibles tales como: biopsia coriónica,
amniocentesis, diagnostico preimplantatorio alfafetoproteína
en suero materno y ecografía fetal.
ULTRASONOGRAFIA
Los avances tecnológicos de la ultrasonografia de
tiempo real han hecho que la misma represente una cada vez
más importante herramienta para el diagnóstico
prenatal, siendo un procedimiento mundialmente aceptado, seguro
y de uso creciente.
Generalmente se realiza una ecografía en la semana
10-12 para determinar el estado fetal, número de fetos
y fecha aproximada de parto. También es cada vez más
frecuente en la práctica obstétrica el realizar
un rastreo de las anomalías fetales entre la semana
18 y 20 de la gestación Esta es particularmente útil
para identificar alteraciones estructurales relativamente
frecuentes tales como la espina bífida y la anencefalia,
pequeñas malformaciones como los quistes de los plexos
coroideos, la translucencia nucal y la distancia aumentada
entre el primero y el segundo dedo importantes en el rastreo
de anomalías cromosómicas como el síndrome
de Down y la triso mía 18. Estos hallazgos ecográficos
junto con los resultados bioquímicos para screening
de síndrome de Down, otorgan resultados cada vez más
acertados del riesgo de que exista una patología fetal.
Las anomalías cromosómicas estructurales del
feto tales como las translocaciones no balanceadas, pueden
presentar en el examen ultrasónico una gran variedad
de anomalías del fenotipo fetal particularmente relacionadas
con el cromosoma involucrado.
Como la mayoría de las malformaciones fetales ocurren
en familias sin antecedentes de patologías genéticas
o malformaciones congénitas, es importante que el ecografista
dedique una particular atención para detectar o descartar
alguna de ellas realizando en el segundo trimestre de la gestación
una meticulosa evaluación de la anatomía fetal,
del volumen del líquido amniótico y de la morfología
placentaria.
BIOPSIA CORIONICA.
Es este un procedimiento que se realiza preferentemente a
partir de la 11va. semana de embarazo. Se obtienen muestras
del tejido trofoblástico fetal a través de una
punción biopsia transabdominal bajo guía ultrasónica.
Al igual que la amniocentesis se trata de un procedimiento
seguro. Diversos estudios colaborativos demostraron un riesgo
de pérdidas fetales post procedimiento del 0.5 al 1%
en manos experimentadas.
La cantidad de material que se obtiene permite la realización
del cariotipo fetal así como la obtención de
ADN cuando además se quiere investigar alguna patología
molecular o bien realizar una filiación prenatal. En
aproximadamente un 1% de los casos puede encontrarse la presencia
de un mosaicismo cromosómico. De estos casi un 70%
de los casos no tienen expresión clínica, para
confirmar este dilema es conveniente realizar el cultivo del
trofoblasto o bien realizar un cultivo de amniocitos.
En estos procedimientos es muy importante tomar todas las
medidas posibles para evitar la contaminación con tejido
materno tanto para la interpretación de los resultados
citogenéticos y moleculares.
AMNIOCENTESIS
La Amniocentesis se realiza a partir de la 16 ava. semana
de gestación, si bien hay actualmente una tendencia
a que se realice en la semana 14 ava. La denominada amniocentesis
precoz es la que se realiza dentro del primer trimestre aunque
por la escasa cantidad de volumen del liquido amniótico
es técnicamente más dificultosa
Normalmente se aspiran entre 10 a 20 ml. de líquido
amniótico bajo guía ultrasónica, obteniéndose
los resultados citogenéticos entre los 10 y 15 días.
El riesgo de pérdidas fetales se halla entre un 0.3
a un 1%.
Una de las ventajas de este procedimiento es el hecho de que
las células son en su mayoría de origen fetal,
razón por la cual los mosaicismos placentarios son
menos problemáticos. Recientemente se ha incorporado
una técnica denominada FISH (Fluorescence in situ Hibridization)
la cual permite realizar el diagnóstico de las cromosomopatías
numéricas dentro de la semana, si bien los resultados
no tienen la misma confiabilidad que otorga la citogenética
convencional.
La mayoría de las parejas que se someten a un diagnóstico
prenatal es por el temor a una anomalía cromosómica
fetal de orden numérico como es el síndrome
de Down. Sin embargo en algunos casos puede aparecer una anomalía
de orden estructural, como son las translocaciones, deleciones
o inversiones, lo cual acontece en aproximadamente 1 de cada
300 amniocentesis.
En estas complejas situaciones es imperativo realizar rápidamente
el cariotipo de los padres por el hecho que el riesgo de anomalías
congénitas o de retardo mental o ambos dependerá
si se trata de un rearreglo cromosómico familiar o
de novo. En el caso de una translocación de novo se
ha demostrado que el riesgo de patología es del 6 al
10% aunque en el análisis citogenético no se
haya podido demostrar pérdida de material genético.
Esto se debe al hecho de que en muchas ocasiones las anomalías
no se pueden detectar por hallarse a nivel submicroscópico.
Otro tipo de alteración son los cromosomas supernumerarios
o marcadores, hecho que ocurre con poca frecuencia ( 1 de
cada 1000 amniocentesis). Se trata de pequeños cromosomas
muchas veces de origen citogenético desconocido. Cuando
se trata de un caso de novo o esporádico esto puede
estar asociado a un riesgo (13%) aumentado de anomalías
congénitas, si bien es importante evaluar el tamaño
del marcador y su origen.
Cuando se diagnostican estos tipos de reordenamientos cromosómicos
familiares es importante ofrecerle a otros miembros de la
familia un análisis cromosómico ya que muchos
de ellos pueden heredarse por muchas generaciones sin haber
sido detectados. En caso de ser detectados se puede ofrecer
a parejas con riesgo una biopsia coriónica o una amniocentesis.
DEFECTOS DEL TUBO NEURAL
Los defectos del tubo neural incluyen el meningomielocele,
la anencefalia y el encefalocele. Forman parte de una de las
malformaciones congénitas más frecuentes con
una incidencia en el mundo de aproximadamente 400.000 nacimientos
anuales.
Aproximadamente el 95% de los defectos del tubo neural son
casos aislados de etiología desconocida. Las parejas
con hijos, nietos o sobrinos con defectos del tubo neural
tienen un riesgo de reincidencia del de 0.3 a 1%, las mujeres
con diabetes mellitus insulino-dependiente 1%, y las madres
epilépticas tratadas con carbamazepina o ácido
valproico el riesgo es de aproximadamente de 0.6 y 2% respectivamente.
Las investigaciones realizadas en numerosos centros demostraron
una menor incidencia de defectos del tubo neural en aquellas
madres a las que se les había suministrado 4mg diarios
de ácido fólico antes de la concepción
y durante los primeros meses de embarazo. El CDC (Centers
for Disease Control and Prevention) recomienda que aquellas
mujeres que tuvieron en un embarazo anterior un niño
con una alteración del tubo neural y que planifican
un nuevo embarazo consuman 4 mg diarios de ácido fólico
comenzando como mínimo un mes antes de la concepción
y continuando durante los tres primeros meses de gestación.
El primer test bioquímico utilizado extensamente en
el embarazo fue la medición de la alfafetoproteina
(AFP) en el suero materno. Los niveles de esta se hallan significativamente
aumentados en la mayoría de los embarazos con fetos
que padecen aperturas del tubo neural (espina bífida
y anencefalia).
MÉTODOS BIOQUÍMICOS PARA DETECTAR PATOLOGÍA
GENÉTICA FETAL.
SÍNDROME DE DOWN.
La mayoría de los programas para detectar síndrome
de Down utilizan tres marcadores, la alfafetoproteina (AFP)
materna, la gonadotrofina coriónica humana (hCG) y
el estriol no conjugado (uE3). Los niveles de estos marcadores
combinados con la edad materna arrojan un riesgo estimativo
de Síndrome de Down. El punto de corte considerado
significativo varía entre 1 en 250 a 1 en 280. Con
este tipo de riesgo se justifica ofrecer una amniocentesis.
En algunos centros especializados actualmente se ofrecen screening
para Síndrome de Down en el primer trimestre del embarazo.
Se utilizan los siguientes parámetros:
• Ultrasonido para determinar cuidadosamente el tiempo
de gestación.
• Medición de la translucencia nucal (la misma
se halla aumentada en los fetos con Síndrome de Down).
• Medición de la frecuencia cardiaca.(aumentada
en fetos con Síndrome de Down)
• Medición de los niveles de hCG y de PAPP-A
MÉTODOS MOLECULARES PARA DETECTAR TRASTORNOS
GENESTICOS EN EL FETO.
Trastornos genéticos monogénicos.
Estos test implican la posibilidad de identificar portadores
heterocigotas para trastornos autosómicos recesivos
y ligados al X - recesivos.
Si bien la realización de los mismos son de acción
estrictamente voluntarias por parte de los interesados no
significa que el médico no informe la existencia de
los mismos y de su importancia para determinados grupos étnicos,
tales como:
Tay-Sachs en judíos. Anemia depranocítica en
negros. Talasemia en italianos griegos u orientales. Fibrosis
quística en población caucásica.
Algunos trastornos monogénicos en los cuales es factible
realizar un diagnóstico prenatal por las técnicas
de ADN.
• Neurofibromatosis tipo I
• Distrofia miotónica
• Fibrosis quística
• Anemia drepanocítica
• Talasemia
• Fragilidad del X
• Hemofilia A
• Enfermedad de Huntinghton
• Distrofia muscular de Duchenne
ANÁLISIS CROMOSÓMICOS DEL FETO.
La asociación de anomalías cromosómicas
fetales con la edad materna se cree están relacionadas
con un mayor riesgo de no-disyunción cromosómica
en el óvulo. Teniendo los óvulos de la madre
la misma edad que esta, con el pasar de los años se
harían susceptibles a metabólicos diversos responsables
de concepciones con aneuploidias cromosómicas, siendo
la más frecuente de ellas el síndrome de Down.
Otras anomalías cromosómicas asociadas con la
edad materna son la trisomía 18, la trisomía
13, el síndrome de Klinefelter 47,XXY el 47,XYY y el
47, XXX.
La edad aceptada en la que una mujer es considerada de mayor
riesgo para anomalías cromosómicas son los 35
años, donde el riesgo para síndrome de Down
es de aproximadamente 1 en 270. El American College of Obstetrician
and Gynecologists recomienda que a todas las mujeres mayores
de 35 años se les ofrezca la posibilidad de una diagnostico
prenatal.
La mayoría de las parejas que eligen tener un diagnóstico
prenatal lo realizan por el temor de
INDICACIONES DE DIAGNÓSTICO PRENATAL POR AMNIOCENTESIS
• Edad materna > de 35 años
• Hijo previo con anomalía cromosómica
• Antecedentes de anomalía cromosómica
estructural en uno de los progenitores
• Historia familiar de trastornos genéticos diagnosticables
por técnicas moleculares de ADN
• Riesgo para defectos del tubo neural.
CORDOCENTESIS.
La Cordocentesis se ha convertido en el método preferencial
para acceder a la sangre fetal, reemplazando la fetoscopía
de mayor riesgo.
La cordocentesis generalmente se realiza luego de la semana
16 de la gestación. Bajo guía ecográfica
se punza el cordón umbilical obteniéndose de
esta manera una muestra de sangre fetal. Las perdidas fetales
atribuibles a esta metodología son bajas pero superiores
a las de la amniocentesis o de la biopsia coriónica.
La principal aplicación de esta metodología
es cuando se quiere realizar el diagnóstico de enfermedades
hemáticas o para trastornos inmunológicos como
por ejemplo la granulomatosis crónica, o bien cuando
es necesario un rápido diagnóstico citogenético,
pues el mismo se completa en 2 ó 3 días en lugar
de 10 o 15 que son necesarios para cultivar amniocitos. Un
ejemplo sería el caso donde se quiera distinguir entre
mosaicismos fetales verdaderos o falsos.
NUEVAS TECNICAS DE DIAGNOSTICO PRENATAL.
En estas nuevas tecnologías se incluyen los denominados
diagnósticos prenatales de preimplantación (la
fertilización in vitro el diagnóstico del cuerpo
polar) y el de células fetales obtenidas a partir de
la circulación materna.
Todas estas técnicas al utilizar no más de una
o dos blastómeras utilizan los beneficios de la biología
molecular tales como la reacción en cadena de la polimerasa
comúnmente denominada PCR y de la hibridación
in situ por florescencia o FISH.
DIAGNÓSTICO PRENATAL PREIMPLANTACIÓN:
FERTILIZACIÓN IN VITRO Y CUERPO POLAR.
El diagnóstico preimplantación por fertilización
in vitro se inicia con la aspiración de una o dos células
a partir de no más de 8 a 16 células-blastómeras,
no afectando aparentemente el posterior desarrollo embrionario.
Este procedimiento puede emplearse en un estadio más
avanzado utilizando células del blastocisto.
Aplicando la técnica de PCR con el ADN extraído
a partir de una única célula se puede obtener
el diagnóstico del desorden genético que se
quiere investigar. Del mismo modo puede aplicarse la técnica
FISH para el diagnóstico de las aneuploidias cromosómicas
fetales más frecuentes.
Actualmente son numerosas las enfermedades genéticas
que pueden diagnosticares a partir de esta metodología
entre ellas podemos incluir la fibrosis quística, la
enfermedad de Tay-Sachs la beta talasemia, la distrofia miotónica,
la distrofia muscular de Duchenne y la enfermedad de Huntington.
El diagnóstico prenatal del cuerpo polar examina el
cuerpo polar que se desprende simultáneamente con el
óvulo. La extracción del ADN se realiza sobre
el cuerpo polar y si se determina que este es portador de
la mutación que se esta investigando se asume que el
óvulo no la contendrá. El óvulo es entonces
fertilizado e implantado según el método usual
de fertilización in vitro.
Ambos métodos descritos ofrecen la gran ventaja de
una detección muy temprana de la patología genética
en cuestión, evitando además el complejo tema
de la interrupción del embarazo.
Si bien ya han nacido más de 100 niños normales
a partir de los métodos de diagnóstico prenatal
preimplantación es importante tener en cuenta que se
trata de técnicas relativamente nuevas costosas y con
posibilidad de error aun en los centros más experimentados
que las realizan.
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